Nuestro 2026: fútbol y educación para transformar Tumaco

Nuestro 2026: fútbol y educación para transformar Tumaco

Se dice que el fútbol existe hace más de 100 años. De acuerdo con fuentes oficiales como la FIFA, el fútbol, casi como es conocido en la actualidad, fue instituido en 1.863, en Londres, Reino Unido. Sin embargo, algunas fuentes registran su creación en 1.639, en pueblos indígenas del Amazonas e, incluso, en el Siglo III antes de Cristo, en Egipto. Aunque la fecha puede ser discutida, la situación actual del deporte es innegable. Hoy en día, el fútbol se posiciona no solo como una forma de ocio y salud, sino como uno de los deportes más populares y una herramienta pedagógica y social que genera impacto en la vida de cientos de personas.

En San Andrés de Tumaco, Colombia, la violencia se ha acentuado desde 1994 debido al interés de diferentes grupos armados al margen de la ley en su ubicación fronteriza con Ecuador y su conectividad con la zona pacífica del país, mismo motivo que ha generado su marginalización en el territorio colombiano desde su fundación. A corte de diciembre de 2024, se registraron alrededor de 127.973 víctimas del conflicto armado.

A pesar de este contexto, Tumaco, la Perla del Pacífico, le ha entregado al país profesionales del fútbol con un talento innato y un deseo de salir adelante. Tales como Willington Ortiz, ‘La Gambeta’ Estrada, Léider Preciado, Jairo Castillo, Carlos Darwin Quintero, entre otros reconocidos futbolistas que han posicionado el municipio como una cantera del fútbol colombiano.

En Tumaco, el fútbol no es solo un deporte, es oportunidades y esperanza. Muchos niños, niñas y adolescentes sueñan con debutar en el fútbol profesional con la idea de sacar a su familia adelante, mientras hacen lo que aman. Esto los conecta con la disciplina, el liderazgo, el trabajo en equipo y, sobre todo, con su niñez y juventud.

En Fútbol Pazífico creemos en el fútbol como una herramienta para que los niños, niñas y jóvenes tengan la oportunidad de serlo, lejos de las armas. Por lo anterior, para 2026 orientamos el trabajo estratégico de la Fundación hacia la consolidación de un modelo educativo y deportivo con impacto social sostenible. Este enfoque responde a las condiciones estructurales de exclusión que afectan a niños, niñas y jóvenes en el municipio. El fútbol se entiende entonces como una herramienta de intervención social integrada, no como un fin aislado.

Nuestra apuesta: educación integral y liderazgo comunitario

Uno de los pilares de este nuevo año 2026 es crear oportunidades reales, sostenibles y medibles para nuestros niños, niñas y jóvenes. Para lograrlo, nuestro objetivo es seguir consolidando un modelo educativo y deportivo en el municipio que integre el liderazgo comunitario.

El fútbol, como herramienta pedagógica, genera efectos que trascienden la cancha. Más allá de la disciplina deportiva, este deporte forma seres íntegros, que velan por un estilo de vida saludable y reconocen la victoria y la derrota como parte fundamental de la vida. Esto también trae beneficios en el área académica.

A través de una correcta orientación, los niños, niñas y adolescentes aprenden a gestionar su tiempo de manera más eficiente, por ejemplo. También encuentran beneficios como el ya mencionado trabajo en equipo, mejorías en su autoestima, una buena gestión emocional, mejores habilidades en resolución de conflictos y formación en valores.

En ese sentido, conectar el fútbol que los apasiona con la educación les permite el desarrollo de su niñez en espacios seguros, libres y pensados en su bienestar, su desarrollo integral y la garantía de sus derechos fundamentales. Esta es la apuesta de nuestra Fundación.

El principal reto: infraestructura deportiva digna y sostenible

Contar con espacios adecuados incide directamente en la calidad de los procesos formativos. La evidencia empírica demuestra que contar con espacios de aprendizaje aptos es un factor determinante al momento de lograr que los alumnos obtengan buenos resultados. De hecho, los impactos en la educación radican en tres puntos importantes: la asistencia y la culminación de los ciclos académicos, la motivación de los docentes y los resultados de aprendizaje.

Para lograr una infraestructura que permita estos resultados, deben considerarse, de igual forma, tres aspectos: las condiciones de comodidad, incluyendo el acceso a agua, servicios sanitarios, electricidad e internet; los espacios para el desarrollo práctico, como bibliotecas y laboratorios, y espacios para el desarrollo del talento y el entretenimiento, como el deporte, en nuestro caso, el fútbol.

Daniel Rivera, director de proyectos de desarrollo social del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, asegura que "la mejora de las condiciones físicas de las escuelas tiene una relación tan estrecha con el aprendizaje como la que tienen otros insumos educativos incluyendo el ambiente familiar, la motivación, los buenos maestros, bibliotecas, las tecnologías o los servicios para los estudiantes".

Desde la Fundación Fútbol Pazífico entendemos la infraestructura como un activo comunitario. Su diseño considera criterios de sostenibilidad ambiental, uso responsable y apropiación social. Estos espacios fortalecen el vínculo entre deporte, territorio y desarrollo local. Por tanto, en 2026 reconocemos la infraestructura deportiva como un desafío estratégico, pero fundamental en su identificación y resolución para lograr nuestros objetivos.

Esto representa un marco estratégico de largo plazo. Orienta decisiones, inversiones y alianzas institucionales. Nuestro objetivo es consolidar un modelo replicable de transformación social desde el deporte y la educación por y para los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de Tumaco.

Este 2026, reafirmamos nuestro compromiso con el desarrollo territorial del municipio. El fútbol, integrado con educación y liderazgo comunitario, se consolida como una herramienta efectiva para construir oportunidades reales y sostenibles, aquí, en Fútbol Pazífico.